Andersen Tax & Legal es una firma independiente legal y fiscal con presencia en todo el mundo a través de firmas miembro y firmas colaboradoras de Andersen Global.

Como firma Independiente, nos alejamos de cualquier conflicto de intereses que otros servicios no jurídicos pudieran ocasionar; el asesoramiento y servicio al cliente son coordinados, sin fisuras, entre los diferentes departamentos y las diferentes oficinas del mundo, a fin de ofrecer soluciones integrales que cumplan con nuestro principio de Excelencia.

El área de Corporate Compliance, dirigida por Rocio Gil, ofrece asesoramiento especializado en la implantación de sistemas de control de cumplimiento normativo y prevención del delito. Ese asesoramiento permite  a sus clientes enfrentarse a los nuevos retos legales en materia de cumplimiento, entre otros servicios.

¿Podría explicarnos brevemente que actividades está realizando su compañía para mitigar la crisis sanitaria del coronavirus?

Andersen ha continuado en todo momento las pautas marcadas por las autoridades competentes con la finalidad de garantizar la salud de sus profesionales y a su vez mantener las expectativas depositadas en la Firma.

Se ha actuado con prudencia y transparencia intentando trasladar confort y seguridad, abriendo líneas de comunicación directa con los responsables de los diferentes departamentos e intentando adaptarnos a las necesidades personales de profesionales y clientes, igual que ahora con vistas a la “nueva normalidad”.

Asimismo, se han diseñado numerosas campañas informativas con la finalidad de anticiparnos a los nuevos riesgos y requerimientos, agilizando todo lo posible, especialmente en asuntos que demandaban una actuación urgente o que se referían a sectores gravemente afectados en esta crisis como el laboral, la gestión financiera o la cultura. La actividad, dada la incertidumbre, ha sido frenética.

¿Qué papel está jugando el teletrabajo en estos momentos?

Esencial sin duda. El sector de la abogacía era, por tradición, uno de los más reacios al teletrabajo. Nuestro despacho tenía capacidad técnica para implementarlo, pero igualmente ha sido un reto y nuestro departamento de IT ha trabajado al 200%.

Todo el equipo ha sabido adaptarse trabajando con eficiencia y bajo los mayores estándares de seguridad. Indudablemente esta crisis ha demostrado que un despacho puede, e incluso debe, fomentar el teletrabajo como opción beneficiosa en cuanto a eficiencia y conciliación familiar.

En este contexto, destacar la importancia que el compliance tiene en el ámbito del teletrabajo de cara a identificar y mitigar riesgos específicos relacionados con la seguridad de la información, la digitalización y la ciberseguridad. Las medidas de seguridad en este ámbito son cada vez más importantes y así lo transmitimos internamente y a nuestros clientes apostando fuertemente por estas ramas de especialización.

¿De qué forma va a evolucionar su empresa tras la salida de esta crisis sanitaria?

Aprendiendo de la adversidad con resiliencia, adaptándonos positivamente al cambio. Es como cuando en compliance explicamos que no importa que en una auditoría haya no conformidades y cuestiones que mejorar. De hecho, es una vivencia positiva. La gestión de riesgos constituye un sistema vivo en el que a veces el control no es efectivo o directamente no hay control, como no hay vacuna y toca actuar igual, reaccionar y reinventarse.

Desde Andersen trabajamos constantemente por la anticipación y la excelencia y creemos que este sector como la mayoría tenderá a la transformación tras la crisis y se reforzarán los servicios digitales. Ya estamos realizando vistas y declaraciones judiciales a través de plataformas tecnológicas, quién lo iba a decir hace tres meses…

¿Qué eventos relacionados con el compliance prepara su compañía?

Manteniendo el compromiso con la excelencia, se continúan celebrando reuniones y eventos on line adaptados a las nuevas cuestiones y circunstancias que puedan afectar a nuestros clientes y profesionales. El asesoramiento requerido está en constante cambio y debemos anticiparnos en lo posible para que nuestros clientes mantengan su confianza intacta. Se ha creado un Comité específico que se encarga de coordinar las actuaciones de las distintas áreas y de detectar necesidades y sinergias.

A nivel interno, se actualizan continuamente protocolos y herramientas en materia de compliance y en especial ahora relacionados con las políticas de utilización de las tecnologías de la información y la comunicación y con la prevención de riesgos laborales.

¿Cómo está viendo la actividad de ASCOM en estas semanas de confinamiento?

La verdad es que han demostrado capacidad de adaptación plena. Las noticias y proyectos en curso han fluido como previsto, algo que nos alegra muchísimo como partners y profesionales del compliance.

Los grupos de trabajo doy fe de que han funcionado perfectamente sin presencialidad y aunque he echado de menos a los compañeros de ASCOM y nuestras reuniones, no se ha parado la actividad, que es lo importante en estos momentos.

¿Cómo cree que pueden evolucionar los programas de compliance tras la salida de la crisis del coronavirus?

Desde luego será un área reforzada en las empresas. Todos somos más conscientes que nunca de la importancia de la prevención, detectar el riesgo y anticiparse es esencial.

Por otro lado, ganará protagonismo el compliance digital. Los delitos y ataques informáticos tanto a particulares como a empresas públicas y privadas se han disparado con la crisis sanitaria y seguirán aumentando. Se está produciendo una transformación del modelo de negocio que exige especial atención a los procesos relacionados con la tecnología de la información y la comunicación y la ciberseguridad.

Desde Andersen estamos desarrollando productos enfocados directamente en cubrir las necesidades de nuestros clientes en este ámbito de la mano de consultores y abogados especializados.

¿Qué nuevas competencias surgen al compliance officer en este nuevo entorno?

La función de cumplimiento deberá estar alineada con el nuevo entorno y detectar y mitigar los riesgos derivados de la transformación digital que, si bien ya existían, ahora se han multiplicado y han ganado en transversalidad. El compliance officer deberá en su caso adaptarse a la nueva situación y adaptar los procesos a los nuevos requerimientos de la sociedad y de su empresa.