Explicar el desarrollo de las finanzas sostenibles en las entidades financieras fue uno de los objetivos de la intervención de la consultora experta en Compliance y Transformación de Negocio, Otilia Garcia-Rivero, ponente en el Ciclo de Compliance Financiero que viene organizando ASCOM  en estos primeros días de junio.

En su intervención, esta experta recordó que “en España está en proceso de tramitación el Proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que implicaría obligaciones específicas para todo el sistema financiero”.

También recordó que desde el “compliance se debe evaluar e incorporar todos estos cambios normativos, asesorar y controlar la conformidad de las estrategias, productos y actuaciones de las entidades, actualizar el mapa de riesgos de incumplimiento e identificar las medidas para su correcta gestión”.

¿Qué conclusiones extrae del webinar impartido para los socios de ASCOM?

El ciclo de webinars sobre compliance en el sector financiero organizado por ASCOM ha sido un acierto. En primer lugar, por los temas elegidos, de máxima actualidad, que ocupan y preocupan a los profesionales del sector en general y, en particular, a los compliance officers.

En segundo lugar, por el formato, digital y remoto, muy ágil y accesible para todos, facilitando un punto de encuentro para formarnos, actualizar contenidos y poner en común inquietudes y puntos de vista.

Con relación a las finanzas sostenibles, hay un cambio en la sociedad y en los mercados en favor del desarrollo sostenible, que actualmente es prioridad en las agendas de los reguladores europeos.

Se trata de un cambio profundo, de carácter cultural y estructural, que está transformando el gobierno de las empresas en general y algunos sectores de actividad económica en particular, como el financiero.

¿Cómo se enfrentan las entidades financieras a las finanzas sostenibles en la práctica?

Desde el punto de vista normativo, los planes de la Comisión Europea para financiar el desarrollo sostenible y los derivados del European Green Deal anunciado en diciembre se están traduciendo en una serie de nuevos reglamentos, que implican nuevas obligaciones relativas a gestión de riesgos, gobernanza de productos, transparencia y divulgación, asesoramiento, etc.

Las entidades deben integrar la gestión de la sostenibilidad y los criterios ASG (Ambientales, Sociales y de Gobierno corporativo) en toda la cadena de valor, junto con los criterios de gestión de riesgos tradicionales.

Desde el punto de vista de negocio, los planes de desarrollo sostenible de la UE necesitan un enorme volumen de financiación, tanto pública como privada. “Sólo” para alcanzar los objetivos adoptados en los Acuerdos de París serían necesarios 180.000 millones de euros al año.

El European Green Deal se basa en un plan de inversiones, para los próximos diez años, valorado en un billón de euros. Sin embargo, el mercado aún no es lo suficientemente grande ni maduro para cubrir estas necesidades, por lo que el papel de las entidades financieras es y será clave en su desarrollo.

No sólo para movilizar y canalizar el ahorro hacia la inversión en proyectos sostenibles, sino también para fomentar un mayor conocimiento de los productos y riesgos asociados a la sostenibilidad, asegurando la transparencia y la protección del inversor. En este sentido, las entidades están redefiniendo sus estrategias, los planes y modelos de negocio y operativos.

¿Cuál debe ser el papel del compliance officer?

La función del compliance officer es clave. Son muchas las novedades relacionadas con la sostenibilidad que requieren su atención.

Las finanzas sostenibles se están articulando en reglamentos de la UE, no sólo de obligado cumplimiento sino también aplicables directamente. Algunos están ya en vigor, como el reglamento de divulgación sobre sostenibilidad o el reglamento relativo a dos índices de referencia de carácter climático, que permitirá el etiquetado de los productos.

Otros están en proceso de tramitación, como el reglamento sobre la taxonomía o el de la Ley Europea del Clima. A su vez, estos reglamentos están siendo detallados mediante actos delegados. La nueva regulación impacta en normas previas, como, por poner sólo algunos ejemplos, MiFID II, UCITS o AIFMD, que están siendo revisadas y modificadas.

En España está en proceso de tramitación el Proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que implicaría obligaciones específicas para todo el sistema financiero. Compliance debe evaluar e incorporar todos estos cambios normativos, asesorar y controlar la conformidad de las estrategias, productos y actuaciones de las entidades, actualizar el mapa de riesgos de incumplimiento e identificar las medidas para su correcta gestión.

Además, Compliance debe observar y entender el entorno para anticipar los cambios que puedan afectar a las entidades en materia de sostenibilidad, como en otros temas.

¿Cuáles son en la actualidad los productos financieros sostenibles más relevantes?

Las finanzas sostenibles comprenden una serie de servicios y productos cuyo denominador común es la orientación al largo plazo y la consideración de los criterios ASG o la creación de impactos ambientales o sociales positivos.

Productos sostenibles son, por ejemplo, los microcréditos, el capital riesgo social, los fondos gestionados con criterios ASG o los bonos sociales y verdes, siendo estos últimos los más relevantes en la actualidad.

El grupo de expertos designado por la Comisión Europea completó el pasado mes de marzo sus recomendaciones sobre el estándar de bono verde europeo, actualmente de carácter voluntario, aunque es muy probable que este estándar acabe siendo la base de una nueva regulación.

¿Dónde cree que están las mayores dificultades para las entidades financieras a la hora de atender las nuevas obligaciones en finanzas sostenibles?

En primer lugar, el sistema financiero y la sociedad en su conjunto debe asegurar que la transformación hacia la sostenibilidad se aborda de forma ordenada, coordinada y coherente, controlando los impactos.

Las entidades financieras deben fortalecer la gestión de los riesgos no financieros, que requieren capacidades técnicas especializadas, además de las tradicionales de carácter financiero o jurídico.

Por otra parte, es necesario contar con datos asociados a la sostenibilidad, a los criterios ASG, que sean homogéneos, fiables y suficientes, de forma que permitan analizar y comparar los riesgos y rentabilidades de las inversiones sostenibles, entender su evolución y tendencias en el tiempo. La nueva normativa va en esa dirección.

Por otro lado, es necesario profundizar en la aclaración y armonización de los conceptos y estándares de finanzas sostenibles, no sólo en la Unión Europea sino también internacionalmente, porque los flujos de capitales transcienden las fronteras de la Unión.

Por último, es necesario movilizar la demanda, creando mayor cultura en finanzas sostenibles.

¿Cuál puede ser la evolución a medio y largo plazo de las finanzas sostenibles?

Las cifras acompañan. El mercado de las finanzas sostenibles está experimentando un crecimiento exponencial. Casi el 35% en los últimos dos años. Son cada vez más los inversores que, en todo el mundo, buscan el impacto positivo de sus carteras.

En la carta dirigida en 2020 a sus clientes, Larry Fink, presidente de la mayor gestora del mundo, BlackRock, afirmaba que la sostenibilidad es el nuevo estándar de inversión.

Actualmente la red de firmantes de los Principles for Responsible Investment (PRI), comprometidos voluntariamente con los criterios ASG, cuenta con más de 2.300 signatarios que gestionan activos valorados en unos 70 billones de euros, cifra que equivale a más del 80% del PIB mundial.

El impulso de la UE para reorientar el capital hacia las inversiones sostenibles es firme, claro y decidido. El Plan de Acción de la Comisión Europea para Financiar el desarrollo sostenible ha puesto el foco en una serie de acciones que integran los criterios ASG en los procesos de gestión y toma de decisiones.

La futura Ley Europea del Clima busca implicar a toda la sociedad en la consecución de un objetivo: convertir a Europa en el primer continente climáticamente neutro en 2050.

Por último, con la revisión de la estrategia en finanzas sostenibles llegará una nueva batería de acciones para avanzar en este proceso de transformación. Es de esperar que se ponga el foco no sólo en los criterios A (ambientales), como hasta ahora, sino también en los criterios S (sociales) y G (gobierno corporativo).