Laura Mollá es la coordinadora del Grupo de Diversidad de ASCOM y ponente en el Día del Compliance Officer de las conclusiones de este grupo de trabajo, valora de forma notable los casos prácticos incorporados a este evento en materia de Compliance, ya que facilitan la comprensión y el alcance de esta labor en las empresas.

Respecto al trabajo realizado por el grupo de trabajo manifiesta que “Nuestro principal reto como grupo era pasar la barrera de la igualdad de género que, si bien es importante, hay otros aspectos que definen a las personas y configuran la diversidad”.

La coordinación, en principio, fue sencilla, ya que “arrancamos el grupo con tres profesionales. Este curso, con catorce miembros, si bien puede ser más complejo de gestionar, también aspiramos a profundizar más en el trabajo de grupo”.

Para esta jurista “el reto de las empresas es adaptar esa singularidad y trasladarla al entorno empresarial para que las personas se integren y se pueda potenciar el talento interno”.

Para este año están preparando un cuestionario en el que junto con preguntas sobre igualdad de género, se incluyen preguntas relativas a otros asuntos relacionados con la diversidad “Hay que aportar más valor porque la diversidad nos obliga a ir más allá.

Este es el reto que nos hemos propuesto para este año “.

De esta forma, este grupo de diversidad abarca otras cuestiones como “el aspecto cultural, generacional, la discapacidad y la orientación sexual, que son temas que siguen siendo tabú. Se trata de romper con estereotipos para ser lo más plurales posible”.

El trabajo de este grupo de trabajo se ha centrado, desde que se puso en marcha, en crear el marco normativo que regula estas cuestiones “tanto a nivel de discapacidad, orientación sexual y género y ver que buenas prácticas tienen las empresas en estas áreas”.

La visita a una empresa de telecomunicaciones sirvió para conocer de primera mano cómo una gran compañía gestiona este tipo de situaciones diversas. “Este año visitaremos otra gran empresa”, apunta Mollá.

“Esta compañía, como tantas otras, tiene una obligación legal en materia de cuotas por discapacidad, pero lo que queríamos era ver como gestionaban la diversidad a nivel práctico. En este caso, la empresa ha ido más allá, formando a tutores internos de la empresa para que puedan realizar el acompañamiento de las personas con discapacidad, consiguiendo así la plena integración. No se puede obviar que el proceso ha sido costoso, en medios y recursos, pero al final tiene su recompensa”.

Según les manifestó la compañía, la puesta en marcha de esta iniciativa “demostró lo difícil que es adoptar el papel de tutor ya que implica mucho tiempo y no todas las empresas tienen disponibilidad para realizar este tipo de iniciativas”.

Las conclusiones del grupo de trabajo que se presentaron el pasado 21 de noviembre en el Día del Compliance Officer han sido el punto de partida, sobre el que se siguen incorporando nuevas aportaciones “el año pasado empezamos con el marco normativo y las buenas prácticas y este año trabajamos en un cuestionario sobre de conocimiento de contexto en la primera fase para la elaboración del Sistema de Compliance”.

Adaptar la diversidad al Compliance

Ya están trabajando en los objetivos e indicadores de Compliance en materia de diversidad “en aquellas áreas ya definidas como es la discapacidad, igualdad de género y de orientación sexual. Sobre estos tres puntos queremos definir, objetivos, indicadores de compliance y completar el cuestionario citado”, apunta nuestra interlocutora.

Junto con esta actividad, el testimonio de los miembros de este grupo de trabajo, muchos de ellos en el Comité de Diversidad de sus respectivas compañías servirá para conocer a qué retos se están enfrentando estos profesionales en la materia y qué dificultades tienen para implantar este tipo de políticas.

Para Mollá “esta apertura a la diversidad supone un cambio cultural importante. Hay que entender bien que inquieta a los trabajadores para incidir en las áreas que sean realmente importantes, no aquellas que la empresa “piensa” que son importantes. Es muy importante escuchar a las personas y dónde quieren trabajar. De esa forma conoceremos sus preocupaciones y podremos adaptar el modelo de Compliance a las necesidades reales”.

Desde su punto de vista “es fundamental que las empresas hagan evaluaciones periódicas del seguimiento de las medidas que han puesto en marcha, evaluando el desempeño o mediante auditorías internas”.

La actividad de este grupo de trabajo permite saber que “aún es bastante novedoso para las empresas la aportación en el modelo de Compliance de las iniciativas y opiniones en materia de Diversidad, y prueba de ello es que no existe acceso a demasiadas conclusiones sobre esta actividad. Para ello, como antes dije es importante escuchar y preguntar qué inquieta al equipo”.

Desde este colectivo de profesionales que coordina Laura Mollá se es consciente la necesidad de incorporar y adaptar medidas para que se pueda enriquecer el modelo de Compliance de la organización. “Es muy importante que en cualquier compañía todos los profesionales conozcan bien el modelo y los riesgos existentes”, “cada empresa debe incorporar a su modelo de Compliance los controles necesarios en atención a su realidad”.

Para estos profesionales trabajar en el campo de la diversidad para el Compliance es también otro reto “estamos trabajando sin ningún modelo existente. Al final esperamos sacar unas pautas que ayuden a las empresas a gestionar su diversidad empresarial y tenerla en cuenta como un valor importante del cumplimiento normativo”.

Un año importante este 2020 para crear un modelo Compliance con la diversidad como elemento a considerar.