Javier Camacho fue uno de los ponentes de este ultimo tramo del año donde abordó la aplicación práctica de los Códigos Éticos en las empresas. A lo largo de la sesión que impartió en IECOM el pasado 26 de noviembre dio las pautas facilitar a los profesionales de compliance indicaciones basadas en la experiencia práctica del ponente, que les sirvan para orientar sus propios proyectos de diseño, elaboración y aplicación práctica de este tipo de documentos.

De esta forma, se facilita a los profesionales de compliance buenas prácticas que contribuyan al desarrollo de programas de compliance que resulten eficaces en su objetivo de prevenir y detectar incumplimientos y malas conductas, y de promover el desarrollo de una adecuada cultura corporativa.  En esta entrevista nos explica las ventajas de dicho Código Ético y cuál debe ser la implicación del compliance officer en el mismo.

¿Qué conclusiones extrae tras el encuentro celebrado en IECOM?

En primer lugar, me gustaría agradecer a IECOM haber contado conmigo. Desde luego es una experiencia fantástica poder participar en estos encuentros, tanto por la calidad de los ponentes, la actualidad de las temáticas, la excelente organización y el debate con los asistentes.

Con respecto a la sesión que hemos mantenido, creo que ha resultado fundamental, no solo para compartir de una manera prácticas algunas recomendaciones sobre la elaboración de un Código Ético, sino también para destacar la importancia de este instrumento en relación con la estrategia de la empresa y su cultura de compliance.

¿Cuál es la importancia de un Código Ético en la empresa?

Comentar al hilo de esta pregunta 3 cuestiones que creo pueden enmarcar la importancia del Código Ético en una organización, no solamente una empresa: en primer lugar, el Código Ético sirve para formalizar los valores, los principios y pautas de comportamiento deseable en cualquier organización.

Por otra parte, es un elemento fundamental en la construcción de una adecuada cultura ética en la organización. En tercer lugar, es una decisión estratégica – una vez que la organización “elije” disponer de un Código Ético, ya no hay vuelta atrás.

¿Quién debe encargarse de ello y como debe actualizarse a los nuevos tiempos?

Un Código Ético debe ser generado dentro de la organización. Por supuesto se puede recurrir a asesores externos a la hora de apoyar en el proceso de elaboración – el cocinado, si se quiere – pero los ingredientes deben nacer de la propia organización.

De esta manera cada Código es específico de la organización, y esta, al haber participado durante todo el proceso de elaboración, encuentra muy fácil y natural el actualizarlo. Dado que la propia organización evoluciona con el mercado, con la tecnología, y con sus grupos de interés, así debe evolucionar también el Código.

¿Cómo explicamos en nuestra organización que vamos a implantar ese Código Ético? ¿Puede haber resistencia a su puesta en marcha?

Desde luego este es uno de los puntos más importantes para tener en cuenta a la hora de elaborar e “implantar” un Código Ético. Contrariamente a lo que se pueda pensar, el proceso de puesta en marcha de un Código Ético no termina cuando se tiene el documento ya finalmente elaborado, sino que es en ese momento cuando comienza.

Un Código debe estar implantado de manera efectiva en una organización, de lo contrario puede resultar contraproducente. Y en ese proceso puede haber resistencia por parte de la organización: “¿qué hemos hecho para necesitar un Código? “…”¿y ahora ya no puedo mandar regalos a mis clientes?” …”si siempre lo hemos hecho así…” son algunas de las preguntas frecuentes que surgen en el seno de la organización al acometer el proceso de elaboración del Código.

El mejor remedio, de nuevo, es seguir una metodología que involucre trasversalmente a toda la organización.

¿Se puede desarrollar un programa de compliance sin ese Código Ético?

En el caso específico de los programas de Compliance, el Código Ético debe ser un punto de partida, pero no solo como “documento” en sí, sino como uno de los elementos fundamentales para construir una adecuada cultura en la organización.

El objetivo del Código no es el Código en sí, sino favorecer dicha cultura. En ese sentido ocurre lo mismo con los programas de Compliance, su objetivo no es el programa en sí, sino desarrollar y promover una adecuada cultura en toda la organización.

¿Cómo chequeamos que ese Código Ético realmente funciona desde un punto de vista práctico?

Debemos ser prudentes, pacientes y realistas. Como he indicado antes, el Código no es ninguna “varita mágica” ni “libro de hechizos” que vaya a cambiar el comportamiento de la noche a la mañana. La buena noticia es que las organizaciones funcionan bien, en general.

El Código, si se ha elaborado siguiendo la metodología correcta, y se ha diseñado un plan de puesta en marcha adecuado, irá “calando” en la organización, contribuyendo al acerbo de su cultura corporativa, enriqueciendo y enriqueciéndose con el paso del tiempo. Obviamente conviene establecer algunos indicadores para medir su efectividad, no solo cuantitativos, sino también cualitativos: cuestionarios, etc.

¿Qué errores hay que evitar en la elaboración de dicho Código ético?

Creo que un aspecto fundamental que hay que considerar es la perspectiva. Se suele decir que la efectividad de un Código Ético es un 20% preparación y un 80% implantación.

De ahí que no debemos pensar que “elaborar” un Código Ético es un proceso corto, si no que debemos pensar a largo plazo, en ese plan de puesta de marcha del Código, del que la elaboración es simplemente un paso más

. Muchas organizaciones caen en ese error – encargan o elaboran un Código Ético y cuando lo reciben se preguntan: “bueno, ¿y ahora que hacemos con eso?”

Por último, ¿Qué consejos daría al compliance officer sobre la implementación de este Código Ético y su actualización a corto y medio plazo?

Al Compliance Officer tal vez le sugeriría que implicase a la mayor parte posible de la organización en la elaboración del Código. Por otra parte, le sugeriría que prepararse un plan de puesta en marcha a medio plazo: comité de ética, formación, canal ético, acciones de comunicación interna/externa, revisiones y actualizaciones, etc.

Por último, le aconsejaría que llevase a cabo algunas acciones específicas, por ejemplo, talleres prácticos con casos reales con el equipo directivo y mandos intermedios, para dinamizar el Código e imbricarlo en su día a día – – al fin y al cabo, la involucración de los mandos intermedios va a ser imprescindible para generar una adecuada cultura ética y de integridad.